- Día veintinueve:
El castigo, que consistió en quedar con la vista fija desde la ventana de la sala de clases hacia los tejados de los edificios cercanos al colegio, a una cuadra de la Plaza de Armas de Linares, mediando un tiempo de treinta minutos. La escena, obviamente no dejó mucho para la inspiración, pero la tarea/castigo fue cumplida a cabalidad (tal vez esto explique el por qué de estas narraciones).
Aún no recuerdo el motivo, pero "Cachimoco"apodado de forma secreta aludiendo la prominencia de su nariz, implacable con su nativo acento español imponía y marcaba sin duda el aprendizaje del idioma.
En otra ocasión me entrega una prueba corregida con un seis coma nueve:
- Pero profe si el dictado tiene todas las respuestas correctas ¡¡¡
- eso es verdad, pero lo que no está correcto es tu nombre ...
- Pero profe, si Tomás está muy bien escrito...
- Pero chaval ¡¡¡, (no usaba ese adjetivo, pero es para que se imaginen al Español), no escribiste bien tu nombre principal, a Víctor, no le pusiste tilde ¡¡¡ ...
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