- Día diecinueve:
El vino de Curtiduría entusiasmó mucho más mi espíritu y condicionó mi día, endieciochado a concho, con el mejor vino pipeño de la zona y el mejor asado a la parrilla y como agregado la super siesta que fue la que me permitió dormir hasta esta hora.
La visita de amigos, como Paula y Marcelo pusieron la cuota de alegría y compañerismo y este dieciocho ha pasado tranquilamente con sólo un cigarrillo , fumado por Paula, que de paso no estusiasmó a nadie.
La revisón de mi correo por la mañana, sólo fue para leer el post de Orsai y el libro que se ha publicado en España y que pude descargar (regalo en la misma página) esta situación, obviamente, marcó las ganas de seguir posteando en este blog.
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